Érase una vez una ballena llamada Keyko, la cual de muy joven tuvo la desgracia de ser capturada y alejada de su hermoso hogar, el mar. Tras varias peripecias al pasar de piscina en piscina, de dueño en dueño, se acostumbró al hombre, y vivió tranquila y feliz. Hasta películas llegó a protagonizar, "Liberen a Willy" la primera, a la cual se sumaron dos secuelas más, y muy famosa se volvió. Tan famosa fue, que un día, unos buenos samaritanos que no diferenciaban el mundo de la ficción con el de la vida real, protestaron y protestaron y formaron una organización sin fines de lucro llamada "Liberen a Willy" (no a Keyko), para devolverla a su antiguo y olvidado hogar, el mar. Muchos años requirio, mucho dinero se gasto (dinero que en gran parte del África y en países tercer mundistas de otros continentes sobra... ¿Qué no les sobra?), pero al final el gran día llegó: Keyko estaba lista para vivir libre en su extenso mundo. Al poco tiempo de liberada, un barco lleno de gente pasó, y Keyko, al percatarse de él, nado y nado y lo persiguió. "Llévenme", parecía decir, "llévenme, quiero volver porque ya no soy de aquí, soy persona como ustedes", pero el navío no hizo más que alejarse, y alejarse, y... alejarse. Al poco tiempo, sus rescatistas notaron por radar que Willy, perdón, Keyko, la ballena, no se movía. Así que fueron presurosos a ver que pasaba, y flotando en el agua la encontraron, descansando por fin de su soledad.Moraleja: Por poseros murió Keyko, quien al mar ya no podía regresar; por poseros muere gente, que realmente necesita un pan.
He dicho, y a quién se dé por aludido, por algo será.
9 comentarios:
Hello. And Bye. Thank you very much.
Publicar un comentario