sábado, 18 de agosto de 2007

TERREMOTO QUE AÚN NO ACABA


El día miércoles 15, entre las seis de la tarde y las siete de la noche, sucedió aquí en Lima, como hace mucho no sucede, un movimiento sísmico de gran magnitud, con las características apropiadas para ser llamado terremoto. De más está decir lo terrible que fue para todos nosotros, el susto que pasamos con los terribles movimientos ondulatorios que las construcciones sufrían. Mala experiencia. Pero realmente terrible y sumamente grave es lo que soportaron en Ica, Pisco y Chincha, quienes realmente sufrieron las consecuencias de este tremendo movimiento sísmico, quienes realmente han sido afectados y quienes verdaderamente tienen mucho de qué preocuparse de aquí en adelante; quienes, es verdad, necesitan de toda nuestra ayuda, de nosotros, quienes gracias a Dios estamos bien, y quienes debemos devolver el favor atendiendo a los que SÍ fueron afectados y que realmente han visto aplazado su futuro. A partir de aquí es que aparecen mis dos puntos importantes.

El primero surge en mi mente el día de ayer, viernes 17, día en que hago el esfuerzo de levantarme temprano después de haber estado frente a la computadora practicando para mi curso de diseño en 3D y así poder presentar en mi clase algo completo para ser evaluado y entender cuáles fueron mis errores y aprender de ellos y etc., etc., y más etc. Voy en mi combi, la cual para variar se encuentra repleta y con las lunas cerradas (no hago más descripción de esto porque ya todos conocen como es la cosa), llego a mi paradero y camino unos pasos hacia mi centro de estudios, el cual, extrañamente, tiene la reja principal cerrada; me acerco para entrar, quien sabe de repente hacía mucho frío y no querían que entre (chiste malo pero eso pensé), y el guardián me dice: “No va a haber clase hoy por precaución, ¿no sentiste el temblor de hace un rato?”. “¿Cuál temblor?”, dije yo, alegando nuevamente que no sentí absolutamente nada y retirándome molesto luego de recibir las formales e inservibles disculpas del guardián. ¿A qué me lleva todo esto? El terremoto ya pasó. Hubo varias leves sacudidas posteriores, sí, y quizás las siga habiendo, pero nada más ha ocurrido. ¿Qué ahora cualquier temblor es pretexto para detenernos y cerrar los edificios, suspender las clases, dejar de trabajar y quedarnos hacinados en nuestras casas? Un terremoto es, para los que aún no lo saben, total y completamente impredecible, no podemos saber cuándo y cómo va a aparecer, los temblores no nos dicen que pueda venir uno más fuerte, porque este puede venir incluso sin que estos aparezcan durante tiempo, como ya hemos visto, y si ese es el caso entonces quedémonos encerrados en nuestras casas y no salgamos nunca más, porque en cualquier momento puede venir un terremoto y nos acaba la vida. A eso yo le llamo ridiculez, porque, vuelvo a repetir, a nosotros no nos pasó absolutamente nada, estamos bien, y como bien que estamos debemos seguir con nuestras vidas y no dejar que lo que pasó interrumpa con lo que tenemos que hacer en adelante para seguir forjando nuestro futuro, porque quienes verdaderamente, nueva repetición, tienen aplazado su futuro, son aquellas verdaderas víctimas de los territorios verdaderamente afectados, por tanto no los avergoncemos ni despreciemos el valor que estas personas deben tener para seguir delante de una situación realmente calamitosa aplazando nosotros mismos nuestro futuro sin tener necesidad de aquello.

Mi segundo punto, y esto ya se me hace largo así que trataré de resumir, es la situación de la gente llamada “posera”. Y me refiero a esa gente que apenas pasa algo tiene que como sea salir y darse a notar, tienen que de alguna manera figurar porque si no mueren así como muere el hambriento de inanición. Automáticamente después del lamentable desastre, y segmentándome sólo en los nicks del msn, para no extenderme demasiado, aparecieron los mensajes de “ayudemos”, “demos cosas”, “tanta terrible desgracia, apoyemos”, “¡pidamos al gobierno!!”… Esto estaría bien si realmente aparte de palabras, hiciéramos algo, si aparte de darnos a figurar, hiciéramos lo que gritamos a los cuatro vientos. Quien realmente lo ha hecho permítame darle mis felicitaciones, no haga caso a estas palabras y pase del lado de los que nos reímos de la pose. No digamos lo que no pensamos en realidad hacer, lo que en verdad no pensamos defender, lo que ni nosotros mismos nos creemos. Si vamos a ayudar, hagámoslo, no hay necesidad de andar comunicándolo, a menos que en realidad queramos juntar ayuda para apoyar. Las verdaderas obras se hacen, no se dicen. Me llego un mensaje a mi msn que me decía entre otras cosas que ponga una rosita delante de mi nick para solidarizarme con las víctimas del terremoto; si a ustedes les ha llegado y lo han hecho, está bien, muy bien, pero también aunque sea vayan a los centros establecidos de ayuda y donen al menos una de sus chompas más abrigadoras. He dicho, y a quién se dé por aludido, por algo será.

2 comentarios:

José Soria dijo...

Chevere eso de la poseria. Para otra vez por fa publica algo sobre los que por dicen: "El peor terremoto de mi vida" y solo tienen 19 años.. obvio que es el peor, si nunca han pasado por uno.
Otros que andan contando del terremoto como si hubieran estado en Pisco al momento de ocurrir el sismo, cuando en realidad ni cuenta se dieron del terremoto, pensaron que era un camion pasando.

Anónimo dijo...

felicitaciones tony, buen espacio de opinion, caroline