Algunas semanas atrás, mientras veía la televisión, observé en el noticiero algo que, además de sorprenderme en exceso, me lleno de indignación, cólera y tristeza: ganaderos arrojando galones y galones de leche fresca a la calle, en protesta por el bajo costo que paga la ya conocida Nestlé por la compra de su producción. No podía creer lo que veía, como sacaban a baldes de estas grandes botijas de latón repletas la leche, para ser tirada contra los portones de la fábrica ya mencionada, como se teñía de blanco el piso, como las amas de casa iban y trataban de recuperar la leche que pudieran... Me puse a pensar en la cantidad de personas que desayunan té o café, y no para mantenerse despiertos, sino para mantenerse con vida engañando al estómago porque no tienen otra cosa... En qué clase de país de pobres estamos, donde no teniendo, lo arrojamos al piso; donde viendo tanta miseria, la tiramos frente a sus narices; donde el egoísmo es el plato del día donde necesitamos más apoyo. Qué vergüenza que esto tenga que ser visto en otros países, dejando por los suelos la imagen de nuestro país... ¿Por qué si querían protestar, en lugar de tirar esta leche, no la regalaron? Porque, si se ponen a pensar, al regalar la leche estarían dañando ya la industria de Nestlé, puesto que al tener leche las familias, no tendrían la necesidad de comprarla; no les vendamos la leche, regalémosla directamente al consumidor, pudieron pensar, o en todo caso salgamos a venderla nosotros (y además de esa forma cobran más)... Pero no, ya con pensar le estoy pidiendo demasiado a esta gente, porque para realizar semejante acto de salvajismo (porque arrojar alimento delante de los pobres no es otra cosa sino eso) se debe no tener la capacidad de razonar para conseguir lo que se quiere de forma eficiente y sin hacer brutalidades, porque al fin y al cabo, si bien no les conviene el precio de venta, ¿por qué no lo suben??? Osea, tienen el "cerebro" para pensar en reunirse y arrojar la leche al piso, pero no para acordar todos juntos elevar su precio y no venderla a menos (total nadie los obliga a venderla como la venden)... Qué brutos la verdad.Y ahora amenazan con matar a sus vacas una a una si no se cumplen sus demandas, como si se tratase de una especie de toma de rehenes... Luego qué viene, dejar que se pudra la carne y luego regarla por la pista... Qué más da, qué se puede parar de este país, donde no solo nos jodemos nosotros mismos, sino que además lo hacemos con los demás, aunque no sean de nuestra especie, pobres jodidas vacas. He dicho, y a quién se dé por aludido, por algo será.
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