lunes, 27 de agosto de 2007

Willy, digo Keyko, la ballena

Érase una vez una ballena llamada Keyko, la cual de muy joven tuvo la desgracia de ser capturada y alejada de su hermoso hogar, el mar. Tras varias peripecias al pasar de piscina en piscina, de dueño en dueño, se acostumbró al hombre, y vivió tranquila y feliz. Hasta películas llegó a protagonizar, "Liberen a Willy" la primera, a la cual se sumaron dos secuelas más, y muy famosa se volvió. Tan famosa fue, que un día, unos buenos samaritanos que no diferenciaban el mundo de la ficción con el de la vida real, protestaron y protestaron y formaron una organización sin fines de lucro llamada "Liberen a Willy" (no a Keyko), para devolverla a su antiguo y olvidado hogar, el mar. Muchos años requirio, mucho dinero se gasto (dinero que en gran parte del África y en países tercer mundistas de otros continentes sobra... ¿Qué no les sobra?), pero al final el gran día llegó: Keyko estaba lista para vivir libre en su extenso mundo. Al poco tiempo de liberada, un barco lleno de gente pasó, y Keyko, al percatarse de él, nado y nado y lo persiguió. "Llévenme", parecía decir, "llévenme, quiero volver porque ya no soy de aquí, soy persona como ustedes", pero el navío no hizo más que alejarse, y alejarse, y... alejarse. Al poco tiempo, sus rescatistas notaron por radar que Willy, perdón, Keyko, la ballena, no se movía. Así que fueron presurosos a ver que pasaba, y flotando en el agua la encontraron, descansando por fin de su soledad.

Moraleja: Por poseros murió Keyko, quien al mar ya no podía regresar; por poseros muere gente, que realmente necesita un pan.
He dicho, y a quién se dé por aludido, por algo será.

domingo, 19 de agosto de 2007

EN EL REINO PROHIBIDO DE ASIA


En los días de enero de este año 2007, se dio un fenómeno bastante particular. Vimos desfilar, entre varias otras personas, a artistas reconocidos –la mayoría olvidados o fuera del medio comunicacional- desfilar vestidos de empleadas del hogar hacia las playas de la lejana y mágica tierra de Asia (es sarcasmo para el que no lo entienda), hasta llegar al mar y bañarse cual patitos en el agua. ¿La razón? Una protesta sobre el racismo imperante en las clases sociales altas que habitan estas mágicas tierras, sobre una proclama imperial de sus habitantes que prohibía a las verdaderas empleadas del hogar bañarse en sus refrescantes aguas de seis de la mañana a cinco de la tarde. Eso básicamente, y se añadió otros argumentos como abusos salariales y humanos en general. Todo esto está bien.

La pregunta que me hacía es: “Pero en la marcha, ¿por qué no veo a ninguna sirvienta, ama de llaves, o aunque sea una niñera de verdad?” ¿Alguien se dio cuenta? Inmediatamente después de esa pregunta, vino otra a mi mente: “¿Las verdaderas empleadas del hogar, se quejaron en algún momento?” Creo que no, a menos que alguien me corrija y me diga que fueron en mancha a quejarse con los protectores de las causas justas para que marchen por ellas, o que después de esto todas tomaron el valor y marcharon también con ellos o sin ellos.

Por ende, el operativo “empleada audaz” (como así lo llamaron si mal no recuerdo), decidió que sus jefes las trataban mal y eran racistas al prohibirles el ingreso a la playa a esas horas, así que marcharon y protestaron por ellas. Todo eso está bien. Ahora, luego de aquello, me puse a pensar: “¿Cuál es el horario normal, en general, de una encargada de nuestras casas?” ¿No entra más o menos en el horario de prohibición de la norma? Por lo general, uno, cuando trabaja, no puede hacer otra cosa más que trabajar, creo yo, porque si trabajo en una empresa creadora de videojuegos no me puedo poner a jugar Mario bros. o Excite bike, si trabajo en Hiraoka no me puedo poner a ver tele o a escuchar a Los Chistosos por algún costoso equipo de sonido. De la misma forma, no creo que si yo o cualquier padre o madre consciente que estuviese en la playa con su pequeño hijo, viéramos por ejemplo que la niñera encargada de este último en lugar de llevar a cabo la tarea encomendada, estuviese por otro lado bañándose alegremente en el avezado mar, no nos molestaría, puesto que no está haciendo lo que debe hacer, cuidar a nuestro hijo.

Por otro lado, se puede alegar que no es posible y no debió en todo caso establecerse esto como una prohibición general, sino que ya dependía del propio jefe si deja que su empleada del hogar se bañe o no en el mar… Pero, ¿alguien sabe de algún letrero colocado a la entrada de la playa que diga “prohibida la entrada al mar de niñeras, amas de llaves y demás” o algo similar? Yo no, y si alguien lo sabe, que me lo diga y mande una foto, o un video donde los habitantes del mágico mundo se hayan reunido para acordar tal desmadre.

Por eso me imagine todo esto, al ver a estrellas caídas y por caer, vestidas de mucama, como parte de una campaña pro-nomeolvidesdameunprogramanuevoenlatelevisión, más que una ayuda hacia el prójimo que quizás no se pueda defender solito; y así muchas situaciones parecidas suceden, y así cualquier pretexto es factible por la lucha del nunca desaparecer de la mente de los televidentes y productores de los diferentes medios de comunicación, porque algo si es cierto, si dejas de aparecer en televisión, te olvidan. Pero quizás uno que otro sea sincero ¿no? Uno nunca sabe, y las personas pueden tener bondad en su corazón y ayudar de verdadera gana en la más insospechada situación.

Por último y para terminar, como algún redundante profesor mío decía, por lo que en algún momento averigüé, las mencionadas trabajadoras, las que laboran en casas de clase alta, las que laboran para los habitantes del reino playero de Asia, son bien pagadas, y además hasta seguro tienen; no sé si de lo buena gente que son, porque no quieren que los abandonen (porque hay que reconocer que los que de ellas dependemos, sin ellas no somos nada muchas veces), o porque no quieren que reclamen y anden protestando por ahí. Así que explotación, al parecer, no hay, y si la hay, la considero deplorable, puesto que ellas hacen mucho por nosotros, y debemos ser agradecidos y tratarlas como se debe, si muchas veces hasta parte de nuestra familia son. He dicho, y a quién se dé por aludido, por algo será.

sábado, 18 de agosto de 2007

TERREMOTO QUE AÚN NO ACABA


El día miércoles 15, entre las seis de la tarde y las siete de la noche, sucedió aquí en Lima, como hace mucho no sucede, un movimiento sísmico de gran magnitud, con las características apropiadas para ser llamado terremoto. De más está decir lo terrible que fue para todos nosotros, el susto que pasamos con los terribles movimientos ondulatorios que las construcciones sufrían. Mala experiencia. Pero realmente terrible y sumamente grave es lo que soportaron en Ica, Pisco y Chincha, quienes realmente sufrieron las consecuencias de este tremendo movimiento sísmico, quienes realmente han sido afectados y quienes verdaderamente tienen mucho de qué preocuparse de aquí en adelante; quienes, es verdad, necesitan de toda nuestra ayuda, de nosotros, quienes gracias a Dios estamos bien, y quienes debemos devolver el favor atendiendo a los que SÍ fueron afectados y que realmente han visto aplazado su futuro. A partir de aquí es que aparecen mis dos puntos importantes.

El primero surge en mi mente el día de ayer, viernes 17, día en que hago el esfuerzo de levantarme temprano después de haber estado frente a la computadora practicando para mi curso de diseño en 3D y así poder presentar en mi clase algo completo para ser evaluado y entender cuáles fueron mis errores y aprender de ellos y etc., etc., y más etc. Voy en mi combi, la cual para variar se encuentra repleta y con las lunas cerradas (no hago más descripción de esto porque ya todos conocen como es la cosa), llego a mi paradero y camino unos pasos hacia mi centro de estudios, el cual, extrañamente, tiene la reja principal cerrada; me acerco para entrar, quien sabe de repente hacía mucho frío y no querían que entre (chiste malo pero eso pensé), y el guardián me dice: “No va a haber clase hoy por precaución, ¿no sentiste el temblor de hace un rato?”. “¿Cuál temblor?”, dije yo, alegando nuevamente que no sentí absolutamente nada y retirándome molesto luego de recibir las formales e inservibles disculpas del guardián. ¿A qué me lleva todo esto? El terremoto ya pasó. Hubo varias leves sacudidas posteriores, sí, y quizás las siga habiendo, pero nada más ha ocurrido. ¿Qué ahora cualquier temblor es pretexto para detenernos y cerrar los edificios, suspender las clases, dejar de trabajar y quedarnos hacinados en nuestras casas? Un terremoto es, para los que aún no lo saben, total y completamente impredecible, no podemos saber cuándo y cómo va a aparecer, los temblores no nos dicen que pueda venir uno más fuerte, porque este puede venir incluso sin que estos aparezcan durante tiempo, como ya hemos visto, y si ese es el caso entonces quedémonos encerrados en nuestras casas y no salgamos nunca más, porque en cualquier momento puede venir un terremoto y nos acaba la vida. A eso yo le llamo ridiculez, porque, vuelvo a repetir, a nosotros no nos pasó absolutamente nada, estamos bien, y como bien que estamos debemos seguir con nuestras vidas y no dejar que lo que pasó interrumpa con lo que tenemos que hacer en adelante para seguir forjando nuestro futuro, porque quienes verdaderamente, nueva repetición, tienen aplazado su futuro, son aquellas verdaderas víctimas de los territorios verdaderamente afectados, por tanto no los avergoncemos ni despreciemos el valor que estas personas deben tener para seguir delante de una situación realmente calamitosa aplazando nosotros mismos nuestro futuro sin tener necesidad de aquello.

Mi segundo punto, y esto ya se me hace largo así que trataré de resumir, es la situación de la gente llamada “posera”. Y me refiero a esa gente que apenas pasa algo tiene que como sea salir y darse a notar, tienen que de alguna manera figurar porque si no mueren así como muere el hambriento de inanición. Automáticamente después del lamentable desastre, y segmentándome sólo en los nicks del msn, para no extenderme demasiado, aparecieron los mensajes de “ayudemos”, “demos cosas”, “tanta terrible desgracia, apoyemos”, “¡pidamos al gobierno!!”… Esto estaría bien si realmente aparte de palabras, hiciéramos algo, si aparte de darnos a figurar, hiciéramos lo que gritamos a los cuatro vientos. Quien realmente lo ha hecho permítame darle mis felicitaciones, no haga caso a estas palabras y pase del lado de los que nos reímos de la pose. No digamos lo que no pensamos en realidad hacer, lo que en verdad no pensamos defender, lo que ni nosotros mismos nos creemos. Si vamos a ayudar, hagámoslo, no hay necesidad de andar comunicándolo, a menos que en realidad queramos juntar ayuda para apoyar. Las verdaderas obras se hacen, no se dicen. Me llego un mensaje a mi msn que me decía entre otras cosas que ponga una rosita delante de mi nick para solidarizarme con las víctimas del terremoto; si a ustedes les ha llegado y lo han hecho, está bien, muy bien, pero también aunque sea vayan a los centros establecidos de ayuda y donen al menos una de sus chompas más abrigadoras. He dicho, y a quién se dé por aludido, por algo será.